El clicker no es más que una cajita con una lámina
metálica interior que al apretarla hace un doble
clic, similar a las ranitas con las que jugábamos
de pequeños. Si no se quiere, no es necesario
usarlo para entrenar mediante refuerzo positivo, se
puede sustituir por un silbato (como utilizan los adiestradores
marinos) o una palabra corta que marque el comportamiento
deseado, pero el clicker simplemente ha resultado ser
más práctico.
El
método está basado en el que utilizan
los adiestradores marinos para enseñar trucos
a delfines, orcas y otros mamíferos marinos.
Si pensamos en los métodos tradicionales de adiestramiento
canino, vemos que a estos otros mamíferos no
se les puede adiestrar poniéndoles un collar
de castigo ni a base de tirones de correa ni forzándolos
a hacer algo... tendríamos todas las de perder
intentando hacer eso, ¡probablemente a una ballena
asesina le serviríamos de almuerzo! Sin embargo,
cualquiera que hayamos visto un espectáculo de
estos, vemos la precisión con que obedecen las
órdenes estos animales adiestrados. Parece mentira
que un utensilio tan chico como un silbato o un clicker
pueda tener tanto poder para enseñar nuevos comportamientos
a diferentes especies animales.
En
esencia, el clicker es como una abreviatura del "muy
bien" o "buen chico". Le identifica al
animal qué comportamiento causa refuerzo. Realmente
se trata de un "reforzador secundario" ya
que en sí el sonido no tendría significado
alguno si no se asocia a otro reforzador que el animal
instintivamente reconozca como bueno: comida, caricias
o su juego favorito - estos constituyen el "reforzador
primario". Así pues, el clicker se convierte
en arma poderosa cuando se ha asociado con este otro
tipo de refuerzo primero... una vez ya está asociado,
se puede utilizar de muchísimas maneras para
enseñar diversos comportamientos, moldear comportamientos
que nos agraden, etc.
Las
ventajas del clicker se resumen del siguiente modo: