CARTA
A LOS REYES MAGOS 2004
Publicada
en Información Veterinaria, 11, Diciembre 2004,
p. 19
Queridos
Reyes Magos,
No
recuerdo escribirles con esta ilusión desde mi infancia
y ahora lo hago considerando un honor que me hayan pedido
hacerlo. Entonces soñaba con llegar a ser veterinaria
para poder ayudar a los animales enfermos a sanar. El día
llegó en que salí de la facultad con lo que
entonces creía ese sueño cumplido y comencé
a trabajar en clínica. Si bien, como la mayoría
de compañeros, tenía mis éxitos, sobre
todo en patologías agudas, me sentía terriblemente
limitada y frustrada en la gran mayoría de enfermedades
que aquejan hoy en día a los animales de compañía:
me topé con la insuficiencia de los tratamientos alopáticos
y las nuevas enfermedades en nuestros pacientes que estos
producen. El no entender que para intentar arreglar algo haya
que causar más daño me llevó a explorar
otras posibilidades más inocuas y a la vez eficaces
que fui incorporando, hasta que encontré la verdadera
respuesta a lo que buscaba en la homeopatía.
Según
les escribo estas líneas, me ha llegado un regalo para
mí muy especial. Es de la dueña de "Maya",
la perra labrador que estaba tan enferma cuando acudieron
a mí hace unos meses con gran preocupación,
un diagnóstico de "hepatitis crónica activa
de origen autoinmune", una pila de resultados de pruebas
diagnósticas y una propuesta de tratamiento con corticoides
nada esperanzador. Hoy "Maya" está curada
de dicha afección desde unas semanas después
de haber instaurado su tratamiento homeopático y de
ahí esta muestra de agradecimiento: una foto de las
huellas de las patas de "Maya" y de los pies de
su dueña en la arena de la playa caminando juntas con
una inscripción al pie que dice: "Para Dolores,
por ayudarnos a seguir juntas".
Son
especialmente los casos como el de "Maya", en que
la alopatía falla o poco puede ofrecer, por increíbles
que puedan parecer, los que me hacen estar agradecida por
haber encontrado en mi camino la homeopatía veterinaria,
si bien no es fácil, ya que no es una simple terapia
más, sino una visión de la medicina completamente
distinta, tan difícil de comprender desde la formación
recibida en la facultad y mucho más complicada, pero
a la vez tan apasionante. Realmente para mí no deseo
pedir nada, pues entiendo que me traerán lo que necesite
para continuar mi camino, pero sí me gustaría
pedirles estos deseos para el año 2005:
Una
mayor concienciación en todos los veterinarios clínicos
sobre el impacto que tienen en la salud de los animales las
recomendaciones que hacemos a nuestros clientes.
Un
mayor respeto y comprensión e incluso colaboración
por parte de los veterinarios clínicos convencionales
para y con los que hacemos terapias alternativas y complementarias.
No se trata de "creer o no" como viene siendo la
postura generalizada de negación desde el desconocimiento,
sino de informarse. Al fin y al cabo, no veo tan difícil
reconocer que los organismos vivos tienen una capacidad inherente
de autocuración que puede ser estimulada, e independientemente
de las herramientas que utilicemos, todos debemos tener la
misma meta en común: el bienestar de los animales.
Un
mayor interés y apoyo por parte de los colegios de
veterinarios y de las facultades de veterinaria para la difusión
de la homeopatía como terapia válida en veterinaria
y la creación de cursos de formación de calidad.
Igual
es demasiado iluso lo les que pido, pero en estas fechas estamos
en tiempo de creer. Les agradezco lo que tengan a bien concederme.
Dolores
Sánchez-Peñalver
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