ALIMENTACION
NATURAL DE PERROS Y GATOS
Publicado
en Mi Comarca nº 66, Abril 2004, p. 20.
Hay
dos modos de formular la comida para los animales de compañía:
por análisis o por emulación. Los alimentos
comerciales para mascotas están formulados por el
método del análisis. A través
de experimentos crueles con animales de exceso o defecto de
nutrientes, los científicos primero han determinado
las cantidades de proteína, lípidos, hidratos
de carbono, vitaminas y minerales para las distintas etapas
de su vida. El alimento para mascotas se fabrica luego para
que contenga los nutrientes necesarios. La calidad de los
ingredientes no importa. Uno podría lograr el estándar
perfectamente mezclando plumas de pollo y unos zapatos de
cuero viejos (proteína), aceites de motor (lípidos),
azúcar refinada (carbohidratos) y una mezcla vitamínica
y mineral. Los fabricantes de piensos no utilizan exactamente
esto, pero lo que usan no dista mucho en calidad. Sus productos
no necesitan pasar un control de calidad mientras el análisis
químico se ajuste al estándar. Es cierto que
el valor nutritivo de estos alimentos varía de unas
marcas a otras y que algunos animales con problemas de piel,
artrosis, etc. mejoran al cambiar a una marca o gama superior.
Sin embargo, muchos perros y gatos incluso comiendo gamas
premium están enfermos. En muchos casos,
el simple hecho de añadir unas enzimas digestivas al
alimento hace que mejoren, lo que nos indica que tenían
una enfermedad por deficiencia en poder utilizar los nutrientes
del alimento.
También
preocupante es el contenido en toxinas. Si bien los alimentos
enlatados utilizan los decomisos de los mataderos que pueden
contener órganos tumorados o abscesos como fuente de
proteína, los alimentos secos generalmente utilizan
subproductos animales procedentes de las plantas de procesamiento,
dónde todo tipo de animales muertos (en carretera,
de enfermedad natural en el campo, sacrificados en clínicas
veterinarias, etc.) se cocinan a alta presión para
formar estas harinas de carne y hueso. Lo único bueno
que se puede decir de estos subproductos es que son estériles,
porque el calor no destruye ni las drogas administradas como
eutanásicos ni las toxinas producidas por bacterias
de los animales enfermos. A estas toxinas se le suman los
conservantes utilizados: la etoxiquina, el BHT y el BHA son
los más usados. Estos productos son pesticidas, no
aptos para consumo humano y en el caso de la etoxiquina ha
sido relacionada con cáncer y muertes fetales. Algunos
fabricantes de alimentos comerciales, preocupados por esto,
los han sustituido por vitaminas C y E, pero a los que les
preocupa más el costo, los siguen usando.
El
segundo método de formular una dieta consiste en observar
lo que constituye la dieta natural de sus parientes salvajes.
No es necesario torturar a animales de laboratorio
para empezar, basta con observar a los animales en la naturaleza,
comprender sus costumbres y después tratar de emular
eso mismo en sus comederos. Los gatos parece que se alimentan
básicamente de pequeños roedores y pájaros
y están francamente bien. Los perros, siendo peores
cazadores, además de las presas frescas, comen carroña
y a veces algún fruto. Pero ¿acaso alguien ha
observado que se dediquen a cocinarlos y los acompañen
con grandes cantidades de cereales? Algunos fabricantes de
alimentos comerciales en EEUU han intentado formular en sus
productos una composición similar a la dieta natural
y cuidan la calidad de los ingredientes, pero como están
cocinados, aún así recomiendan que se les añada
carne cruda y fresca, ya que esto es de vital importancia
para su salud. Este tipo de productos parece no haber llegado
todavía a nuestro mercado y además, si los mismos
fabricantes reconocen la deficiencia que tienen, queda bastante
claro que lo mejor y más sano para alimentar a nuestros
carnívoros domésticos es elaborar una dieta
casera con alimentos aptos para consumo humano que emule lo
que comerían en estado salvaje. Es cierto que esto
lleva algo más de tiempo y dedicación, pero
la salud que les proporciona francamente lo merece.