PROBLEMAS
HEPATICOS EN PERROS Y GATOS
Publicado
en Mi Comarca nº 67, Mayo 2004, p. 20.
Aunque
en general vemos más enfermedades del hígado
en perros que en gatos, estos últimos no están
de modo alguno exentos de padecerlas.
El
hígado graso es una enfermedad que afecta comúnmente
a los gatos y puede estar muchas veces asociada a dietas pobres,
altas en grasa formuladas para gatos con desórdenes
urológicos. En perros, la inflamación crónica
del hígado es desafortunadamente bastante común.
Muchas veces llamada hepatitis crónica activa porque
la condición subyacente es crónica pero los
perros tienden a tener crisis agudas repetidas.
Como
con muchos otros problemas, algunos casos de enfermedad hepática
son de naturaleza autoinmune, es decir, el hígado es
atacado por el sistema inmune del organismo. Este tipo de
enfermedad puede desencadenarse por drogas, pesticidas, otros
químicos y vacunas. En este sentido se ven casos en
que los valores hepáticos en la analítica sanguínea
indica una gran alteración de los valores hepáticos
dos meses tras la vacunación comparándolos con
los valores de ese mismo animal antes de la vacunación.
Los
pesticidas también pueden causar daño hepático
directo. Los organoclorados y organofosforados se utilizan
de continuo sobre los animales para control de pulgas y garrapatas.
Estas fórmulas son altamente tóxicas para el
hígado e incluyen productos conocidos como diazinón,
clorpirifós, lindano, clordano, malatión, fentión
y diclorvós. Los corticoesteroides también pueden
producir daño hepático, incluso a dosis terapéuticas
recomendadas.
Los
problemas hepáticos generalmente se detectan mediante
una analítica sanguínea en que se miden los
valores de las transaminasas (principalmente la GOT y GPT),
otra enzima llamada fosfatasa alcalina y la bilirrubina que
es un pigmento biliar; aunque en casos severos se puede visualizar
por la decoloración amarillenta de piel y mucosas que
se conoce como ictericia. Cuando esta ocurre como consecuencia
de daño hepático, la situación es muy
crítica.
Cualquier
animal que sufra de enfermedad hepática debe estar
bajo el cuidado de un veterinario. La medicina convencional
lamentablemente tiene muy poco que ofrecer para muchos de
los problemas hepáticos, con lo que mi consejo es consultar
con un veterinario holístico si es posible.