¿POR
QUÉ UN VETERINARIO ALÓPATA SE HACE HOMEÓPATA?
Publicado
en Mi Comarca nº 54, Abril 2003, p. 20
Mucha
gente se pregunta cómo o porqué un veterinario,
que se licencia de la facultad de veterinaria como convencional
o alópata, llega o es impulsado a ser algo tan distinto
como es ser homeópata. En mi caso, y en el de la mayoría
de compañeros homeópatas con los que he hablado
de este tema, la respuesta común es la misma: las frustraciones
que la práctica clínica convencional nos hace
sufrir a los veterinarios, la insuficiencia de los tratamientos
alopáticos y la producción de nuevas enfermedades
en nuestros pacientes que estos producen.
Esto
así resumido se puede entender mejor con un ejemplo
de la vida real en la clínica veterinaria convencional
diaria: llega un perro aquejado de un problema de piel como
puede ser una "sarna demodécica". El veterinario
alópata sólo tiene conocimientos y herramientas
a su disposición para combatir el ácaro causante
de esa sarna. Después de un tiempo más o menos
prolongado de tratamientos a base de químicos externos
e internos, si tiene éxito, la piel de este perro queda
libre de ácaros y, por tanto, en alopatía se
considera "curado" de la afección "sarna
demodécica". Pero resulta que ahora este perro
como "efecto secundario" de todos esos químicos
ha desarrollado una "insuficiencia renal" ¿Qué
es más grave para la vida de este perro? Obviamente
la insuficiencia renal producida por este tipo de tratamientos
que más tarde o más temprano acabará
con la vida de este perro. Muchas otras afecciones crónicas
ni siquiera se pueden "curar" con este tipo de herramientas
alopáticas y sin embargo estas tienen efectos secundarios
similares o peores.
La
mayoría de veterinarios se conforman con estos resultados
tan pobres y siguen ejerciendo lo que creen que es correcto
por la formación recibida. Sin embargo, a otros este
tipo de frustraciones por no poder ayudar mejor a nuestros
pacientes debido a dichos tratamientos insuficientes y la
producción de nuevas enfermedades que conllevan, nos
impulsa a explorar otras posibilidades terapéuticas,
invirtiendo más años de formación en
una especialidad médica mucho más compleja y
difícil que la alopatía, pero mucho más
satisfactoria y beneficiosa para la salud de nuestros pacientes:
la homeopatía.