Parte
II - La Cuestión de las Vacunas
o creo que haya una polémica mayor en la medicina veterinaria
alternativa hoy en dia que la cuestión de administrar vacunas
a los animales. Hay evidencia, por lo menos para los veterinarios
receptivos, de que hacen más daño que bien.
Veamos
algunos conceptos tras la idea de la vacunación para comprender
lo que ocurre. Tal y como se ha desarrollado y utilizado en
medicina, la vacunación se basa en dos nociones:
1.
Si podemos administrar al paciente una enfermedad que se exprese
de una forma leve, este podrá desarrollar inmunidad (protección
posterior) al igual que lo haría al pasar la enfermedad en
sí (más virulenta). Esta inmunidad permitirá protección sin
tener que pasar la incomodidad, e incluso la experiencia de
poner en riesgo la vida, de la enfermedad.
2.
Esta enfermedad más leve no es dañina en ningún aspecto significativo.
Actualmente,
en medicina hay controversia sobre si estas ideas han sido
exitosas. La mayoría de los médicos y veterinarios consideran
las vacunas altamente efectivas y seguras; sin embargo, aquellos
que tienen un mayor conocimiento en el campo de la inmunología
tienen sus reservas. Hay problemas.
Sin
entrar en muchos detalles, hay dos areas principales de problemas:
1.
Hay veces que las vacunas, a pesar de haber sido administradas
correctamente, no producen inmunidad. Hay varios factores
implicados en que esto ocurra, pero el principal es la incapacidad
por parte del organismo del paciente a responder adecuadamente
a la infección vacunal.
2.
La evidencia en humana de enfermedades, retraso mental, parálisis
y muerte postvacunales. Aunque parece variar con los distintos
tipos de vacunas es algo que sigue ocurriendo. En veterinaria,
cada vez tenemos más evidencia de esto mismo.
Por
si esto fuera poco para la controversia, podemos añadir otro
concepto. En la última década o así se ha incrementado considerablemente
el uso de vacunas polivalentes. Es decir, en lugar de dar
cada una individualmente y permitir al organismo que se enfrente
a esa enfermedad, la práctica generalizada es mezclar todas
y darlas en una inyección, de modo que no es nada inusual
que un perro o gato reciba 6 o 7 vacunas de golpe. Además,
los perros y gatos que están en tratamiento con corticoides
para problemas de alergia u otros problemas inmunitarios son
vacunados igualmente. Si uno de los efectos de estas drogas
(el buscado en enfermedades inmunitarias) es que suprimen
el sistema inmune, ¿tiene esto lógica alguna? ¿Cómo esperar
que el sistema inmune responda a la vacuna y genere inmunidad?
El resultado de esta práctica de vacunaciones frecuentes (anuales)
y con vacunas polivalentes es un sistema inmune confundido
y debilitado. En la naturaleza no existe ningún precedente
de este tipo de experiencia. Si nos fijamos en los ciclos
naturales de enfermedades (según los estudia la epidemiología
o la epizootiología) en poblaciones humanas o en poblaciones
de animales salvajes, vemos que cuando una epizootia o una
epidemia afecta a una población, siempre es una sóla enfermedad
por vez. En lobos, por ejemplo, siempre suele ser moquillo
o rabia y generalmente en diferentes años. Esto nos indica
que a lo largo de la evolución el organismo animal se ha adaptado
a responder de un modo rápido a la infección, pero a una por
vez. Así pues, el introducir 4 o 7 o más infecciones a la
vez es algo totalmente antinatural.
Veamos
ahora que puede pasar como resultado de esta práctica y para
ello fijemosnos en como funciona el sistema inmune de un modo
simple. Básicamente el sistema inmune reconoce y recuerda
todo aquello que debe haber en el organismo (higado, riñones,
cerebro, etc., es decir, todas las partes que naturalmente
lo componen). Durante el crecimiento del animal, antes y después
del nacimiento, el sistema inmune pasa por un proceso de aprendizaje
en el que aprende lo que debe estar ahí y lo que no y a rechazar
a esto último mediante la puesta en funcionamiento de los
mecanismos de defensa del organismo para intentar expulsarlo,
o en su defecto, aislarlo. Si este proceso de aprendizaje
lo comparamos con el de nuestro propio cerebro según vamos
aprediendo cosas nuevas, el cual también aprende a reconocer
y recordar cosas, entendemos que intentar asimilar mucha información
de golpe lleva a confusión y esta confusión induce a cometer
errores. Cometer errores no significa más que hacer las cosas
mal o hacerlas bien pero ante circunstancias inadecuadas.
En el caso del sistema inmune esto se traduce en no reaccionar
ante lo que debería reaccionar, sobre-reaccionar o reaccionar
ante cosas inadecuadas.
El
uso incrementado de vacunas (una vez por año, mientras antes
se hacía como en los niños temprano en la vida nada más) sumado
al uso de polivalentes han llevado a confundir al sistema
inmune, de modo que las vacunas se han convertido en la causa
principal del incremento de enfrermedades crónicas en los
animales - otra gran causa es la nutrición inadecuada con
alimentos comerciales, pero las vacunas tienen un impacto
directo sobre el sistema inmune. Pensemos por un momento en
la gran incidencia de alergias en los perros y gatos: todos
los que sufren de picores cutáneos, colitis, oidos eccematosos,
etc. y pensemos en la cantidad de prednisona que se utiliza
para intentar controlarlos; igualmente pensemos en los procesos
autoinmunes. Y, en el lado opuesto, en la gran epidemia de
enfermedades por inmunodeficiencia en gatos: leucemia felina,
inmunodeficiencia felina y peritonitis infecciosa felina.
El resultado de esta confusión es el desarrollo de un estado
en que no pueden responder adecuadamente ni a las enfermedades
naturales ni a las vacunas y esto se relaciona con el primer
punto problemático que mencioné: la falta de protección que
confieren las vacunaciones a pesar de haberse realizado correctamente.
Tras un periodo de tiempo, emergerá una población que no estará
protegida frente a nada pese a "buenos" programas de vacunación
y en que habrá un número creciente de enfermedades inmunitarias.
Y esto ya lo estamos viendo: animales que no son capaces de
resistir enfermedades que deberían poder combatir.
El
problema es que hay una dificultad de índole conceptual. Si
uno va a su veterinario y le dice "creo que mi gato está enfermo
por la vacuna que le dio Ud. hace un mes", el veterinario
no le va a hacer caso. Los veterinarios se niegan a aceptarlo,
es una cuestión de fé, no tienen concepto alguno de una reacción
postvacunal que conduzca a una sensibilidad incrementada a
otra enfermedad no relacionada - todo en medicina convencional
son "casualidades". No se trata de no creer en la posibilidad,
es que ni se la plantean.
A
pesar de ello, cada vez más veterinarios creemos que esto
es así. Si esta idea llega a entrar en su cabeza, ¿qué puede
hacer? Obviamente no nos vamos a arriesgar a dejar las cosas
en manos de Dios solamente. La mejor manera de proveer protección
frente a la enfermedad a su animal se resume en criarlo y
mantenerlo de modo que promovamos una buena salud: alimentos
naturales, ejercicio adecuado y aire fresco, no vacunaciones
y uso juicioso de remedios homeopáticos. Este último debe
hacerse bajo criterio de un profesional homeópata y puede
incluir dos tipos de tratamiento (que no son mutuamente excluyentes):
1.
Tratamiento constitucional - es fundamental en términos
de reducir susceptibilidad a todas las enfermedades infecciosas.
Consiste en tratar al individuo en su totalidad con un medicamento
homeopático similar al conjunto de su constitución y de su
predisposición mórbida de terreno.
2.
Uso de nosodes homeopáticos - remedios homeopáticos
hechos a partir de material enfermo de enfermedades concretas
a base de diluirlos y potenciarlos según el método homeopático
por lo que carecen de toxicidad alguna, es decir, no hay virus
ni bacterias, pero sí la energía inmunizante, de modo que
actuan como "vacunas homeopáticas".