Carta
publicada en Veterinary Times, UK Enero 2004
Esta
carta escrita por veterinarios ingleses al editor del Veterinary
Times tiene la finalidad original de llegar a toda la profesión
veterinaria y, por tanto, la he traducido al castellano con
este mismo fín.
Querido
Editor
Los abajo firmantes deseamos presentarle nuestra preocupación
a la luz de nueva evidencia reciente sobre protocolos de vacunación.
El informe del American Veterinary Medical Association Committee
este año dice que 'la recomendación de revacunación
anual que se encuentra frecuentemente en muchos prospectos
de vacunas está basado en precedente histórico,
no en datos científicos'.
En JAVMA en 1995, Smith anota que 'hay evidencia de que algunas
vacunas confieren inmunidad más allá de un año.
De hecho, según investigación no hay prueba
de que muchas de las vacunaciones anuales sean necesarias
y que la protección en muchos casos puede ser de por
vida'; también, 'La vacunación es un procedimiento
médico potente con tanto beneficios como riesgos para
el paciente'; incluso que, 'La revacunación de pacientes
con inmunidad suficiente no agrega de forma mensurable a su
resistencia a la enfermedad, y puede incrementar su riesgo
de eventos adversos post-vacunales.'
Finalmente, él dice que: 'Los eventos adversos pueden
estar asociados al antígeno, al adyuvante, al portador,
al conservante o a una combinación de los mismos. Los
eventos adversos posibles incluyen fallo en inmunizar, anafilaxis,
inmunosupresión, desórdenes autoinmunes, infecciones
temporales y/o estados infectados de portador a largo plazo.'
El informe de la American Animal Hospital Association Canine
Vaccine Taskforce en JAAHA (39 Marzo/Abril 2003) es también
una lectura interesante: 'Los conocimientos actuales sostienen
la afirmación de que ninguna vacuna es siempre segura,
ninguna vacuna es siempre protectora y ninguna vacuna está
siempre indicada'; 'Malos entendidos, información falsa
y la naturaleza conservadora de nuestra profesión han
enlentecido universalmente la adopción de protocolos
que abogan por una frecuencia de vacunación reducida';
'La memoria inmunológica confiere duraciones de inmunidad
frente a las enfermedades infecciosas fundamentales que exceden
en mucho las recomendaciones tradicionales de vacunación
anual. Esto está sostenido por una cantidad creciente
de información veterinaria así como vigilancia
epidemiológica bien desarrollada en medicina humana
que indica que la inmunidad conferida por vacunación
es extremadamente duradera y, en la mayoría de los
casos, de por vida.'
Más aún, la evidencia muestra que la duración
de la inmunidad para la vacuna de la rabia, la vacuna del
moquillo canino, la vacuna de la parvovirosis canina, la vacuna
de la panleucopenia felina, la de rinotraqueitis y calicivirosis
felinas han sido todas demostradas de ser de un mínimo
de siete años, por serología para la rabia y
por estudios de reto para todas las demás.
Los veterinarios abajo firmantes aceptamos plenamente que
ningún logro aislado ha tenido mayor impacto en las
vidas y bienestar de nuestros pacientes, nuestros clientes
y nuestra capacidad para prevenir enfermedades infecciosas
que los desarrollos en las vacunaciones anuales. Sin embargo,
apoyamos plenamente las recomendaciones y guías de
la American Animal Hospitals Association Taskforce, para reducir
los protocolos vacunales para perros y gatos de modo que los
recuerdos de vacunaciones se den sólo cada tres años,
y sólo para las vacunas fundamentales a no ser que
se justifique científicamente de otro modo.
Además sugerimos que la evidencia actualmente disponible
en breve llevará a que los siguientes hechos sean aceptados:
* Los sistemas inmunes de perros y gatos maduran completamente
a los 6 meses y cualquier vacuna a virus vivo modificado (MLV)
dada después de esa edad produce inmunidad que es válida
para la vida entera de esa mascota.
* Si se da otra MLV un año después, los anticuerpos
de la primera vacuna neutralizan los antígenos de la
subsiguiente de modo que hay poco o ningún efecto;
la mascota no 'recibe un empujón', ni se inducen más
células memoria.
* No solo son las revacunaciones anuales frente a moquillo
y parvovirus canino innecesarias, exponen a la mascota a riesgos
potenciales de reacciones alérgicas y anemia hemolítica
autoinmune.
* No hay documentación científica que respalde
las recomendaciones de los prospectos de administración
anual de vacunas MLV.
* Los cachorros y gatitos reciben anticuerpos a través
de la leche materna. Esta protección natural puede
durar de ocho a 14 semanas.
* Los cachorros y gatitos NO deberían ser vacunados
antes de las ocho semanas. La inmunidad maternal neutralizará
la vacuna y se conferirá muy poca protección.
* La vacunación a las seis semanas, sin embargo, RETRASARA
el tiempo de la primera vacuna eficaz.
* Las vacunas administradas a intervalos de dos semanas SUPRIMEN
en lugar de estimular el sistema inmune.
Esto daría nuevas posibles guías como la siguiente:
1. Una serie de vacunaciones se da comenzando a las ocho semanas
de edad (o preferentemente más tarde) y administradas
en intervalos de tres a cuatro semanas, hasta las 16 semanas
de edad.
2. Un recuerdo más se administra en algún momento
después de los seis meses de edad y entonces conferirá
inmunidad de por vida.
A la luz de los datos de que disponemos actualmente que demuestran
el uso innecesario y el daño potencial de las vacunaciones
anuales, hacemos un llamamiento a nuestra profesión
a que se cese la política de vacunación anual.
¿Podemos preguntarnos por qué los clientes están
perdiendo la fe en las vacunaciones anuales e investigando
el asunto por su cuenta? Creemos que están en lo cierto
al hacerlo. La política, la tradición o el bienestar
económico de los veterinarios o de las empresas farmacéuticas
no deben ser un factor en la toma de decisiones médicas.
Se acepta que el examen anual de una mascota es aconsejable.
Nos subestimamos a nosotros mismos, sin embargo, si colgamos
este servicio esencial tras la vacunación y terminaremos
pagando las consecuencias. ¿Tenemos que esperar hasta
que veamos denuncias contra los veterinarios, tales como las
interpuestas en el estado de Texas por el Dr Robert Rogers?
El defiende que la práctica presente de marketing de
vacunaciones para animales de compañía constituye
fraude por mala representación, fraude por silencio
y robo por engaño.
El juramento que hacemos como veterinarios recién cualificados
es 'ayudar, o al menos no dañar'. Deseamos mantener
nuestra posición en la sociedad, y ser merecedores
de la confianza depositada en nosotros como profesión.
Es por tanto nuestra contienda que aquellos que continúan
administrando vacunaciones anuales a la luz de la nueva evidencia
pueden estar perfectamente actuando de modo contrario al bienestar
de los animales confiados a su cuidado.
Suyos atentamente,
Richard Allport, BVetMed, MRCVS
Sue Armstrong, MA BVetMed, MRCVS
Mark Carpenter, BVetMed, MRCVS
Sarah Fox-Chapman, MS, DVM, MRCVS
Nichola Cornish, BVetMed, MRCVS
Tim Couzens, BVetMed, MRCVS
Chris Day, MA, VetMB, MRCVS
Claire Davies, BVSc, MRCVS
Mark Elliott, BVSc, MRCVS
Peter Gregory, BVSc, MRCVS
Lise Hansen, DVM, MRCVS
John Hoare, BVSc, MRCVS
Graham Hines, BVSc, MRCVS
Megan Kearney, BVSc, MRCVS
Michelle L'oste Brown, BVetMed, MRCVS
Suzi McIntyre, BVSc, MRCVS
Siobhan Menzies, BVM&S, MRCVS
Nazrene Moosa, BVSc, MRCVS
Mike Nolan, BVSc, MRCVS
Ilse Pedler, MA, VetMB, BSc, MRCVS
John Saxton, BVetMed, MRCVS
Cheryl Sears, MVB, MRCVS
Jane Seymour, BVSc, MRCVS
Christine Shields, BVSc, MRCVS
Suzannah Stacey, BVSc, MRCVS
Phillip Stimpson, MA, VetMB, MRCVS
Nick Thompson, BSc, BVM&S, MRCVS
Lyn Thompson, BVSc, MRCVS
Wendy Vere, VetMB, MA, MRCVS
Anuska Viljoen, BVSc, MRCVS, y
Wendy Vink, BVSc, MRCVS